| |
|
Papalote and Jumping Fences en concierto
BEMAC Space 21 November 1998
por Peter Freeman, Escuela de Música, Universidad
de Queensland
Es raro que en estos días, las expectativas de un concierto se
encuentren, digámoslo, sobrepasadas. El concierto de Papalote/Jumping
Fences en noviembre, fue, decididamente la excepción.
La combinación de ambos grupos presentaron un atractivo y una
entretenida colección musical de Brasil, Cuba, Perú, Venezuela,
Argentina, Chile y de Sud Africa también, junto con canciones de Sue
Monk y Lachlan Hurse.
La atracción principal de este concierto fue, su honestidad, el
eclecticismo musical y su destreza (arte), ambos grupos trabajando
juntos como un equipo bien preparado.
Sue toco la guitarra y canto con la seguridad y la confianza de una
intérprete que esta acostumbrada al escenario – sin sorprendernos, ya
que se ha presentado en Cuba y en América Central. Uno puede decir que
Justo Diaz fue un músico magistral por la manera que toco la flauta de
bamboo, la quena, el charango y la guitarra (especialmente la guitarra)
y que estaba disfrutando inmensamente el ambiente del concierto.
El ‘tres’ se parecía a una pequeña guitarra de 12 cuerdas con la mitad
de las cuerdas faltantes, pero en las manos de Juan Carlos Rios, produjo
un sonido templado y cautivante dándole forma a las melodías con un
sonido metálico discordante y sofisticado a la vez. Manteniendo todo
junto en la sección de ritmo, Sobren Tchakerian, mostró su amplio
conocimiento en las congas, bongos, maracas y el triangulo, con Lachlan
tocando finamente su bajo eléctrico.
Las canciones del canta autor cubano, Pablo Milanes, fueron
especialmente memorables por su fuerza y solidez, como el ya probado y
favorito de los chicos, el folclore peruano “Cariñito” con el fabuloso
bombo rítmico. Las canciones originales de Jumping Fences confirmando
que son tan atractivas como las canciones extranjeras y con el agregado
del reconocible contenido local. Desde la deleitable disolución del solo
de bajo, en sonidos de lluvia y agua para la introducción de “Just go
gently” (Ve suavemente), a los cuadros con palabras-pintadas y las penas
de “View from a wooden chair” (Vista desde una silla de madera), esas
canciones demostraron un raro individualismo que no necesitaban ser
vendidas a una audiencia bien receptiva.
Toda la velada proporcionó una rara oportunidad para desenchufarse de
las distracciones diarias, para disfrutar y ser absorbido por el evento.
Como un espectador gratamente sorprendido, me dijo luego: “¡Mira, esto
es de gran valor… no me había dado cuenta que este tipo de conciertos se
brindan aquí, debajo del Story Bridge!”
[Back] |
|